Llevo tres años trabajando. He estado en un montón de sitios trabajando y he tenido y tengo ambiciones de determinados puestos de trabajo. Pero solo una vez me encontré realmente a gusto con mi trabajo. Era uno de los pocos en los que tenía mas tiempo (seis horas), porque por lo general mis otros trabajos eran de cuatro horas o menos, y lo mejor de todo, no estaba sustituyendo a nadie, era un puesto vacante que conseguí. Cuando empecé a trabajar estaba un poco perdida, y como todo el mundo en sus primeros días de trabajo nerviosa. El puesto era el mismo que venía desempeñando antes, pero en un sitio distinto, personal de limpieza en una residencia de ancianos. Lo que menos me iba a imaginar en esos primero días es que mi labor finalmente consistiría en algo completamente distinto a lo que venía haciendo anteriormente. El departamento de limpieza tenía varias secciones: lavandería, office y limpieza de habitaciones y zonas comunes. Recuerdo que en el momento en que nos iban a asignar a cada una su labor estaba tan nerviosa que temblaba. Me asignaron Office. Tengo que decir que anteriormente trabajé en un office de un hotel durante un día, pero la destreza no se gana en tan pocas horas. Mis compañeras me ayudaron hasta que pude hacerlo yo sola, y entonces este trabajo se convirtió en el que mas cómoda me he sentido de todos. Me llevaba fenomenal tanto con mis compañeras de limpieza como con las auxiliares y cocineras, cada vez hacía mas rápido mi trabajo y le fui cogiendo cariño a los ancianos de la residencia.
viernes, 9 de enero de 2015
Ese verano de 2014...
Llevo tres años trabajando. He estado en un montón de sitios trabajando y he tenido y tengo ambiciones de determinados puestos de trabajo. Pero solo una vez me encontré realmente a gusto con mi trabajo. Era uno de los pocos en los que tenía mas tiempo (seis horas), porque por lo general mis otros trabajos eran de cuatro horas o menos, y lo mejor de todo, no estaba sustituyendo a nadie, era un puesto vacante que conseguí. Cuando empecé a trabajar estaba un poco perdida, y como todo el mundo en sus primeros días de trabajo nerviosa. El puesto era el mismo que venía desempeñando antes, pero en un sitio distinto, personal de limpieza en una residencia de ancianos. Lo que menos me iba a imaginar en esos primero días es que mi labor finalmente consistiría en algo completamente distinto a lo que venía haciendo anteriormente. El departamento de limpieza tenía varias secciones: lavandería, office y limpieza de habitaciones y zonas comunes. Recuerdo que en el momento en que nos iban a asignar a cada una su labor estaba tan nerviosa que temblaba. Me asignaron Office. Tengo que decir que anteriormente trabajé en un office de un hotel durante un día, pero la destreza no se gana en tan pocas horas. Mis compañeras me ayudaron hasta que pude hacerlo yo sola, y entonces este trabajo se convirtió en el que mas cómoda me he sentido de todos. Me llevaba fenomenal tanto con mis compañeras de limpieza como con las auxiliares y cocineras, cada vez hacía mas rápido mi trabajo y le fui cogiendo cariño a los ancianos de la residencia.
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domingo, 15 de agosto de 2010
Cómo pedir que se respete maltratar a una mujer
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lunes, 16 de noviembre de 2009
La muñeca del buzón (2ª parte)
Lisa echó a correr hacia donde estaban sus amigos, que le gritaban insistentemente que corriera mas. Pero en el camino se resbaló por la escarcha que tenía la hierba y la muñeca no tardó en darle caza, comiéndose hasta la última punta de su pelo mas largo. Noa y Gabriel no pararon de correr, viendo cómo la muerte se les acercaba. Se adentraron en el bosque y corrieron sin cesar. Al ver que Noa se iba cansando, Gabriel le cogió la mano y tiró de ella. Encontraro un árbol hueco y partido por un lado, por donde entraron dentro de él y se escondieron. El escondite era muy estrecho y los dos quedaron pegados uno frente a otro, escuchando como poco a poco la muñeca se iba acercando.
Los dos se miraron fíjamente y recordaron todos los momentos que vivieron juntos, sobretodo cuando estuvieron esos cuatro meses saliendo. Fue cuando se dieron cuenta de que nunca se dejaron de querer. Acercaron sus labios y se dieron el que sería su último beso. En ese momento, la muñeca descubrió su escondite, y al verlos besarse, empezó a deshacerse.
Más adelante, después de casarse, Noa y Gabriel encontraron la verdadera historia de la muñeca que veía cómo día a día se le iba la vida viendo que las personas podían sentir y ella no, y que tuvo que meterse dentro de un buzón para no tener que ver mas las muestras de amor de los humanos, a sabiendas de que, si volvía a ser testigo de una sola muestra de cariño mas, sería su última vida la que se destruiría.
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La muñeca del buzón (1ª parte)
Amelia también invitó a su cumpleaños a su mejor amiga Noa y a su amigo Gabriel. Noa y Gabriel salieron juntos en el pasado, pero sólo estuvieron cuatro meses juntos, ya que a Gabriel le perseguía otra chica y Noa era demasiado celosa para aguantarlo. Un mes después de que lo dejaran, aquella chica se tuvo que ir de la cuidad, pero, en caso de que no se hubiese ido, Gabriel tenía muy claro que no hubiera salido con ella. Aceptó la ruptura con Noa porque creía que no confiaba lo suficiente en él. Aún así, mantuvieron una buena relación, por el bien de sus amigos comunes.
Después de la fiesta de cumpleaños, a Amelia se le ocurrió una idea. Cerca de su casa, al lado del bosque, había una casa abandonada de la que cuenta la leyenda que en su buzón había una muñeca, la cual, cuando metes un solo papel dentro, la muñeca saldrá y no parará hasta comerse a quienes hayan metido el papel. Amelia se reía de todas las leyendas, en especial de esa, así como de Lisa, que creía en ella. Esa noche, Amelia decidió que irían a esa casa, echarían el papel en el buzón y haría ver a Lisa que esas leyendas no son mas que mentiras. Nadie estaba de acuerdo con la idea, pero el cumpleaños era de Amelia... Lisa decía, según había leído ella, que si a la muñeca le sacas una foto con flash desaparecería, así que se colgó la cámara al cuello, por si acaso.
La noche era fría y silenciosa. Una manta de ligera niebla cubría la atmósfera y las hojas y hierbas estaban cubiertas de escarcha a causa de la helada que estaba cayendo. A medida que se acercaban a la casa, a Carlos le castañeaban mas los dientes. Cuando llegaron, Amelia sacó el papel y empezó a burlarse de su novio:
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jueves, 22 de octubre de 2009
Manchando el nombre del deporte
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martes, 13 de octubre de 2009
Un año diferente
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lunes, 22 de junio de 2009
Empatía
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viernes, 15 de mayo de 2009
Lógica y probabilidad
Vas a un concurso de televisión y hay tres puertas cerradas. Detrás de dos puertas hay cabras y en la puerta que queda hay un coche. Evidentemente, tienes que conseguir el coche. Eliges una puerta pero todavía no la abres. El presentador del concurso abre una puerta en la que hay cabras. Te pregunta si quieres cambiar de puerta, ¿qué harías?
En el libro te pone que, tirando por la probabilidad, deberías cambiarla. Teniendo en cuenta que hay dos puertas, tu piensas que da lo mismo cambiar o no porque tienes el cincuenta por ciento de probabilidad de llevarte el coche. Pero no es así y te lo demuestra de esta forma:
-1ª puerta--> cabras *Si no la cambias: te llevas cabras
*Si la cambias: te llevas el coche
-2ª puerta --> cabras *Si no la cambias: te llevas cabras
*Si la cambias: te llevas el coche
-3ª puerta--> coche *Si no la cambias: te llevas el coche
*Si la cambias: te llevas cabras
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domingo, 5 de abril de 2009
Piensas algo, pasa lo contrario
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miércoles, 18 de marzo de 2009
Fuego
uiera expropiar de ella y todos los malditos vecinos nuevos se crean que es propiedad del ayuntamiento). Como es lógico, cuando salimos a la calle para ver qué pasaba ya había unos cuantos espectadores del vecindario, ya que un camión de bomberos en este muermo de pueblo no se ve todos los días. Los bomberos entran en un portal de los edificios de enfrente y al rato salen por el otro portal de al lado, hablando con una serie de personas de los pisos, lo que no sé es de qué estaban hablando. Se unieron a la conversación miembros de la guardia civil, que también habían venido. Una de cada tres ventanas de los pisos estaba abierta con curiosos, y de los chalés estábamos todos afuera. Aunque al final, los bomberos y la guardia civil se fueran sin que nadie supiera por qué habían venido mas que los que les habían llamado, digo yo. El caso es que este acontecimiento inusual, como decía, me recordó a uno realmente grave que pasó en este mismo sitio cuando yo tenía 6 años.
de yerbajos de los que se podía correr libremente entre ellos sin encontrarse con ninguna escabadora o ningún límite, solo el final de ese campo y el principio de otro. Lo único peligroso que se podía encontrar eran los tractores. Recuerdo cuando jugábamos mis primos, mi hermano y yo al escondite en el campo de trigo que había al lado de mi casa, cuando el trigo estaba altísimo y nos cubría a casi todos el cuerpo entero. Mi primo inventó un arma que teníamos cada uno, que consistía en el tallo de una planta de trigo en el que que dentro, como está hueco, se metía granos del mismo, y teníamos que soplar en un extremo del tallo para dar con el grano a quien quisiéramos. Al final del día entrábamos en casa todos con espigas por todas partes.
sta nosotros. No le dimos mucha importancia hasta que las llamas estaban por la mitad de los campos que alcanzaban nuestra vista. Mi hermano y yo mojamos nuestro terreno con la manguera por si acaso. El fuego alcanzó el penúltimo área de campo antes de llegar a nosotros. Todos los vecinos próximos se hicieron con cubos, mangueras y cualquier cosa que tuvieran a mano para intentar apagarlo. A medida que se acercaba el fuego iba cogiendo fuerza y las largas chimeneas de humo se iban haciendo mas grandes y mas altas. El fuego ocupó todo el penúltimo área y empezó con el último. Los bomberos ocupaban todo, hasta el cielo, que no hacían mas que circular helicópteros de donde caían torrentes de agua. Todo estaba lleno de humo. Miré a mi derecha y vi una llama enorme justo enfrente de la casa de mi tía. Dos bomberos cogieron a mi tía por los brazos para que saliera de la casa, pero ella se negaba entre sollozos. Una señora del pueblo nos cogió a mis primos, mis hermanos y a mi para que nos fuéramos del lugar y nos llevó a su casa. Mientras subíamos la cuesta de al lado de mi casa vi cómo los campos de trigo en los que yo había jugado tiempo atrás, se chamuscaban. Según íbamos a la
casa de la señora que se ofreció a sacarnos de allí, recuerdo que había gente con cámaras enormes haciéndonos fotos. Al día siguiente me di cuenta que eran los del periódico. Cuando nos dejaron volver a nuestra casa todo estaba ya en calma. Todos los campos estaban negros, no había ni un solo cacho sin quemar. Por la noche se veían lucecitas pequeñas entre la nada que aún no habían sido apagadas, por lo que los bomberos estuvieron toda la noche rondando por ahí, aunque no había peligro alguno. Las casas no fueron afectadas de ninguna manera, quedaron intactas. Al día siguiente, esto salió en la televisión y en el periódico. Un día dos periodistas llamaron a la puerta de mi casa para que mi madre dijera algo sobre lo ocurrido y saliera en las noticias. Nos enteramos de que el fuego venía desde Palencia aunque no recuerdo si supimos qué fue lo que lo provocó.
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domingo, 1 de marzo de 2009
po sin llover en Valladolid, hoy amaneció lloviendo. Es como si estuviera en sintonía conmigo, como si saliese el sol cuando estoy feliz y lloviera como si estuviera llorando conmigo. Después de una noche de intenso dolor, pensé que cuando me levantase, la única luz que vería sería el sol, pero ni eso. Lo que he visto ha sido mi reflejo, el de mis ojos.Una y otra vez me viene esa frase a mi cabeza. Si no fuera por el NO, sería perfecta. Se la he escuchado decir en mi oído todo este tiempo sin el NO, y siempre se la he repetido. Pero con el NO, soy incapaz de repetirsela. Maldita frase. Me ha provocado un vacío en el pecho que me presiona firmemente sin dejarme respirar. Mi clavo se ha ido, dejandome una herida muy profunda... esa frase. "No te quiero..." me dijo, con un "me he dado cuenta" delante que no entiendo y nunca podré entender. Todos y cada uno de los momentos vividos este tiempo pasan por mi cabeza incrementando mas dolor y mas pena, y a la vez hacen que entienda menos esa maldita frase. ¿Cómo puede decirme eso después de todo?
Todos saben mi dolor, él también, y creen que saben como es, como me siento. Ni yo sabía que esto me iba a afectar así. Nadie puede saberlo. Porque estoy segura que nadie ha podido sentir esto hacia una persona. Me parece mentira que todo se haya acabado. Así, sin verlo venir yo. Sin un previo que me haya hecho preparame para lo que se me venía encima. Pensé que el anterior clavo que me estaba molestando era malo, pero esto no se puede comparar con aquello.
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jueves, 5 de febrero de 2009
Ida, ida, ida...
Sin darme cuenta en cuestión de un día, o podríamos decir de una noche, dominada por el frío, las risas, masajes, y momentos de no saber qué hacer, el clavito que me estaba molestando fue "eliminado" (y lo pongo entre comillas porque aún no está eliminado del todo, al menos que yo sepa o que yo presienta) por otro clavito que parece que ha venido para quedarse, de momento, y espero que para siempre, para hacerme bien. Podríamos polemizar cuando digo que se queda para hacerme bien, pues me tiene distraída sin que lo pueda remediar las veinticuatro horas del día, ansiosa e impaciente, porque la semana nunca se me ha hecho tan larga como esta vez y... ¿loca? Llegué a la conclusión de que podía estar loca, porque una vez me dijeron que cuando se tienen sueños de colores, en vez de en blanco y negro, se está loca, y hoy en mi larga hora de siesta (bueno... horas) soñando con mi nuevo clavo, me percaté de que era en color. No recuerdo si he soñado siempre en color o no, pero esta es la única vez que me di cuenta, ya que he tratado de retener el sueño en mi cabeza con todas mis fuerzas, al menos hasta que llegue el fin de semana. Así que, sí Falete, tal vez esté ida, ida, ida... pero de la cabeza.
Creo que tengo que concentrarme mas en otras cosas, sino me va a pillar el toro dentro de poco. Empezaré la siguiente semana... o tal vez la próxima. Lo fundamental, ahora, es que llegue el sábado. Me espera una buena sesión de masaje y relajación. A lo mejor eso me ayuda a centrarme en lo demás, o a delirar mas... jejejeje.
En cualquier caso, te quiero S.
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martes, 13 de enero de 2009
Fuera de lo normal
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domingo, 28 de diciembre de 2008
Líos
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lunes, 15 de diciembre de 2008
¡¡VIVA LA NIEVE!!
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sábado, 29 de noviembre de 2008
Problemas "zapateriles"
Viernes 28 de Noviembre de 2008 (28 de Noviembre, me encanta este día, es tan importante...) por la tarde, me disponía a ir de compras dado que era el único día de la semana que podía. No había llovido en toda la semana y tenía que llover justamente hoy por la tarde (¡maldita ley de Murphy!).Me vestí, me preparé y paraguas en mano fui directa al autobús. "¡Jo!, encima hay aire, lo justo para calarme de arriba a abajo". En Valladolid había tres grados ¡¡¡tres grados a las seis de la tarde!!! Una vez bajé del autobús, me acordé de que se me había olvidado el papelito donde ponía el nombre de la tienda que vio mi hermana en Internet de zapatos de tallas pequeñas. Era uno de los sitios donde tenía pensado ir. En este país, las personas que tenemos el pie pequeño estamos discriminadas en cuanto al calzado. Los zapatos que hay en las tiendas son a partir del 35, eso cuando no son a partir del 36 como en la mayoría de las tiendas ¡y yo tengo un 34! Las pocas zapaterías que tienen tallas de calzado pequeñas son carísimas y hasta entonces, la mas cercana que tenía era una de Madrid, la cual aún no he ido. Cuando mi hermana vio en Internet hace poco que había en Valladolid una tienda de tallas pequeñas no tuve duda en ir. Pues bien, como estaba contando, se me olvidó el papelito del nombre de la tienda pero recordaba que era algo de Cat... Cat nosequé. De camino hacia allí paré en una tienda para comprar mi champú de rizos. ¡Ay que ver, qué caro!
Había dejado casi de llover cuando llegué a la tienda prevista. Se llamaba Cat Feet. Era una tienda pequeñita, desde luego. Pregunté a la dependienta si tenían tallas del 34 y me dijo que tenían, pero muy pocas y de botas, que eran una de las cosas que quería comprar, solo tenían tres modelos. Me dijo que habían traído las tallas pequeñas hace muy poco tiempo y que por eso tenían tan poco, que suponía que en verano tendrían mas
variedad. Los pocos modelos de zapatos que vi no me gustaron, así que me fui con lo mismo que con lo que llegué. Entré en mas tiendas para comprar las bmontón de tiendas de zapatos, y lo único que conseguí fueron unas zapatillas otas que, al fin y al cabo, con un 35 pequeño pueda que alguna me esté bien. Andaba buscando un modelo en especial. Recorrí toda la calle Mantería, en la cual hay un de estar por casa, bien guapas, por cierto. Tienen una vaca lechera (adivinad a lo que me recuerda jejeje) y son comodísimas además de baratas.En todas las tiendas en las que entré o no había el modelo que yo quería o no había de mi talla. Pero lo peor vino después, en la última tienda de la calle Mantería, de cuyo nombre no quiero acordarme (o sí, para no entrar ahí nunca mas). La tienda estaba vacía, ahora sé por qué. Había dos señoras que llevaban la tienda y pregunté a una de ellas lo que quería. Después de estar media hora esperando, al fin vino la señora con dos tipos de botas que desde lejos se veían horrorosas y desde cerca aún mas. La dije que eso no era lo que yo estaba buscando y la señora erre que erre diciéndome que me las probara, que a lo mejor con ellas puestas me gustaban y que, además eran buenísimas (¿buenísimas? jajaja ayyy qué me parto!). "Si sólo vas a perder dos minutos, qué te cuesta" me dijo, ¡ja! dos minutos... En fin, que accedí a probármelas. Primero una, la mas horrorosa de las dos. Me estaba enorme. Anduve hasta el espejo y casi me entraron ganas de llorar de la risa cuando me vi tan horrorosa con las botas esas. La dije que no me gustaban. Me senté y me intenté bajar la cremallera, pero no bajaba. La señora me dijo que había pillado la telilla que tiene para no pillar las medias. Y yo pregunto, ¿por qué pondrán esa telilla si aún así, aunque no se pillen las medias se pilla la telilla?. La dependienta intentó bajármela una, dos, tres veces pero nada. Hasta que sonó un ¡clack! y al fin bajó la cremallera... hasta la mitad. Se volvió a
pillar, pero esta vez no era la telilla inútil, era la cremallera, que es tan buena... ¡que hasta se rompió! Y de nuevo intentando bajar la cremallera un millón de veces. Pasaba el tiempo y la cremallera que no bajaba. La señora me dijo "Haber si te lo vas a tener que llevar a casa puesto..." Mi cara de susto aumentó mas. ¡Por Dios que me lo saquen ya! pensaba. Yo, la dependienta y la otra dependienta estábamos sudando de los nervios. Entonces, a una de las dependientas se la ocurrió una idea, sacarme la bota tirando de ella. La señora tirando de la bota y yo agarrándome al sofá como podía para que no me tirara a mi también. Pero el sofá se movía conmigo y no sabía qué hacer para que no me llevara, pues estaba haciendo todas las fuerzas que podía. Y justo, en el momento mas inoportuno entra un hombre. Yo, muerta de vergüenza, tenía la cara como un tomate, entre el frío de afuera, la fuerza que estaba haciendo y el bochorno que estaba pasando. Y al fin la maldita bota salió. Ufff! ¡menos mal! Entonces, visto lo visto, me puse las botas que llevaba puestas rápidamente, no fuera que a la señora se la ocurriera ponerme el otro modelo de botas que había traído. Y salí de la tienda. Sí señoras y señores, salí de la tienda, ¡al fin salí de la tienda!Y esque después de lo vivido, una llega a casa mas feliz aunque no haya conseguido las botas que quería, porque a todo lo malo me pudieron sacar esas botas horrorosas y no tuve que llevármelas puestas. Aún así, no descansaré hasta conseguir las botas que quiero.
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martes, 25 de noviembre de 2008
Manifestémonos

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sábado, 22 de noviembre de 2008
jueves, 13 de noviembre de 2008
La niebla
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sábado, 8 de noviembre de 2008
Importante decisión
Pasa el tiempo y una tiene que tomar decisiones. Tengo un tiempo, no muy largo, para decidir algo que influirá en mi vida de manera que toda mi vida se basará en mi decisión. Parece mentira que las decisiones mas importantes son las que mas cuestan en decidir. Pero me siento afortunada de poder decidir en algo así. Tengo miedo de que mi decisión no sea la acertada y me arrepienta de haberla tomado. La decisión que tome debe de ser algo que no dure mucho tiempo, para que, cuanto antes, el vacío quede menos lleno y, por lo tanto, no haya vacío, sino que mi interior esté completo y satisfecho.
Es increíble como en algunas ocasiones deseamos que el tiempo pase mas despacio y en otras ocasiones mas deprisa.
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