martes, 29 de julio de 2008

Manías de las personas

Son curiosas las manías que tiene la gente de hacer un gesto en determinado tiempo. Muchos de esos gestos pueden explicarse y saber por qué se hacen pero hay otros que no se sabe por qué se hacen, como cuando una persona está pensando y se arrasca la cabeza. De pequeña conocía a una persona que lo hacía y siempre me preguntaba por qué se tenía que arrascar la cabeza para pensar, ¿es que así ayuda a sus neuronas a pensar? ¿o es que le pica la cabeza cada vez que piensa? Nunca he sabido por qué hace la gente eso.
-Un gesto que siempre me ha llamado la atención es el gesto que hace mi madre cuando está concentrada en algo: pone el labio superior totalmente encima del labio inferior y estira los labios. Una vez le pregunté por qué hacía eso y me dijo que no lo hacía, que si lo hacía no se daba cuenta. Es un gesto parecido a lo que hacen los niños cuando se enfadan, solo que en vez de estirar los labios, inclinan el labio superior hacia a fuera, para dar mas pena. Este gesto se puede decir que lo hacen los niños para eso, para dar mas pena.
-Los hombres, cuando os vais a saludar entre vosotros, tenéis la manía de daros una buena leche detrás del hombro o en el brazo. Lo curioso es que cuanto mas fuerte sea mucho mejor, mas simpático tiene que caer, y la leche siempre va acompañada de una buena sonrisa por parte del atacado y del atacante, lo cual me hace pensar que el atacante está pensado: "¡toma leche que te he dado, cabrón!" y el atacado: "¡joder, vaya leche que me ha dado el tío este! Se va a enterar ahora..." Y el atacado pasa a ser el atacante y el atacante, el atacado, pero sin faltar ese "buen rollo" que existe entre ellos, ¡ja!
-Una manía que a veces puede ser un poco vergonzante y ridícula por parte del ejecutor, es la manera que tenemos de hablarle a un niño pequeño o un bebé. Pensamos que lo hacemos para caer bien al niño o que se ría, ¿pero no nos da vergüenza hacer el payaso para que un niño pequeño se ría de nosotros? Pues no, no nos vergüenza porque somos capaces de hacer lo que sea para ver la sonrisa de un niño. Lo peor no es eso, sino que somos incapaces de resistir mirando a niño sin pellizcarle los mofletes. De pequeña me acuerdo que no lo soportaba. Me lo hacían tantas veces que terminaba con el carrillo rojo. Sin embargo, ahora comprendo porqué lo hacían, pues yo ahora hago lo mismo, no puedo resistir la tentación.
-Algo que no soporto es cuando una persona que está cerca de mi está constipada y cada dos por tres está inspirando (o esnifando, mas bien) para que no se le caigan los mocos... ¿es que no pueden hacer algo tan sencillo como sonarse los mocos con un pañuelo?
-Cuando hacemos un esfuerzo físico, no podemos remediar poner la típica cara fea de esfuerzo y si el esfuerzo es aún mayor soltamos un gemido de queja (como el de los tenistas, aunque los gemidos de estos mas bien parece otra cosa...). ¿Alguna vez habéis probado hacer mucha fuerza sin poner cara de esfuerzo? Es realmente difícil, como estornudar con los ojos abiertos... ya, no sé a qué viene esto, pero me ha venido a la cabeza y quería ponerlo. Mejor no intentéis estornudar con los ojos abiertos, no sea que se salgan los ojos de las órbitas.
-Las mujeres solemos apartarnos el pelo de la cara muy a menudo, ya sea con la mano para poner el pelo por detrás de las orejas o hacer un movimiento brusco con la cabeza para que el pelo se vaya solo hacía atrás. Muchas mujeres se acostumbran a hacer eso y cuando se cortan el pelo o simplemente no les molesta el pelo en la cara, lo siguen haciendo igual. La mayoría de nosotras (yo una de ellas) necesitamos tocarnos el pelo en cada momento. Reconozco que una de mis tantas manías que tengo es tener el pelo siempre perfecto, y como no esté perfecto... alguien puede salir mal parado.
Podría seguir enumerando la de manías que tiene la gente, pero en vez de escribir un post escribiría un libro. Me acabo de acordar de un día que venía hacia mi casa y, como siempre, el jodio perro del vecino me ladró. Estaba pensando en mis cosas y me vino de sorpresa y no pude evitar gritar. Entonces un albañil joven y guapo que pasaba por allí me dijo: "perro ladrador, poco mordedor". Entonces mi paso se apresuro a la par que mis mejillas se encendían. Tampoco tiene que ver con el post, pero el otro día pensé que algún día debería ponerlo en mi blog.

viernes, 11 de julio de 2008

Demasiada gente

Siempre que voy a la ciudad pienso que hay demasiada gente. Pueda que sea porque vivo en un pueblo, pero no, hay demasiada gente. Y no solo en Valladolid, que es mas bien pequeño, sino en todo el mundo. El problema no está ahí, sino que no hago mas que ver embarazadas y carritos de niños por todos los lados.

En general se dice que la contaminación y el calentamiento global es porque contaminamos mas de lo que deberíamos contaminar y, en parte, estoy de acuerdo, pero ¿es que no nos damos cuenta de que el aumento de personas incrementa a la contaminación global? A medida que pasan los años hay mas y mas gente y, por consiguiente, mas contaminación. Tal vez, que aumente el número de personas es un beneficio para mucha gente por el interés económico, pero a la vez, se convierte en un gran inconveniente para el ambiente. No nos damos cuenta de que lo principalmente importante son los factores que hacen que podamos vivir. Ahora, a la gente no le llama la atención que haya tanta gente, menos en China, pero si sigue aumentando el número de personas, ¿alguien puede darse cuenta de lo que ello conlleva?

¿Cuales pueden ser las medidas a tomar para que esto no nos afecte mucho? Podría adaptarse en todo el mundo la misma ley que en China, que es no tener mas de un niño en cada familia, pero sería peor el remedio que la enfermedad. No solo no se adelantaría nada, sino que habría un mayor número de abandonos y de tráfico de niños. Otra solución podría ser que, teniendo en cuenta la de niños que hay para adoptar, ser mas solidarios y en vez de traer otro niño al mundo, adoptar uno o los que se quiera. De esta forma, podemos tener los hijos que queramos, mejoramos la vida a los niños necesitados y, por qué no, las mujeres nos evitamos 9 meses de dolores y mas problemas post parto. Esta podría ser la mejor solución. Puede haber otra solución, que es la mas evidente: convencernos de que tanto niño al mundo no viene nada bien. Pero, como a casi nadie le importa la contaminación global o hacen como que si les importa pero no hacen nada para remediarlo, como eso de no contaminar o contaminar lo menos posible por el bien de todos se lo pasan por... donde amargan los pepinos, es ridículo pensar que la gente pueda convencerse de ello. Como todo en esta vida, hace falta que pase alguna gran catástrofe para que la gente se dé cuenta del peligro de la contaminación global y, seguramnete, ni por esas. Así que, podemos dar por hecho que todo esto nos va a pasar factura, sino a nosotro, a nuestros hijos, o a los hijos de nuestros hijos, o a los hijos de los hijos de nuestros hijos.

jueves, 26 de junio de 2008

Misteriosa muerte (2ª parte)

El inspector Faulkner se fue directo a la casa de Kassandra, la amiga con la que, supuestamente, la víctima iba a dormir la noche pasada. Cuando llegó a la casa la criada le abrió y pasó a la salita donde estaba Kassandra. Ella le invitó a sentarse y el inspector cedió. Seguidamente empezó con el interrogatorio.
-¿Cuando fue la última vez que vio a la Sra. Copeland?
-Ayer, por la mañana, vino y estuvimos charlando un rato. Se acordó de que se había dejado un paquete que tenía que llevar a no se quien y llamó a su criada para que se lo trajera.
-¿Y después?
-Después se marchó-dijo Kassandra- me dijo que tenía muchas cosas que hacer, aunque no me dijo cuales.
-Y entonces se despidieron hasta la noche ¿no?
-¿Hasta la noche? No, ¿por qué dice usted eso?
-Perdone señora, pensé que la Sra. Copeland tenía pensado dormir en su casa.
-No, para nada, o por lo menos a mi no me dijo nada.
-Bien, cambiando de tema, ¿con qué teléfono llamó a su criada para que le trajera el paquete?
-Me pidió si podía llamar a su casa con mi teléfono. Dijo que se había dejado el móvil en su recámara.
-¿Observó algo raro en la señorita?
-Estaba algo nerviosa, pero no me comentó nada. Cuando se dio cuenta de que se había olvidado el paquete se puso muy nerviosa... algo importante debía de contener.
-¿Desea añadir algo mas?
-No... bueno sí, últimamente salía con un señor llamado James Rodson. La verdad, no me daba muy buena espina. Es un señor muy serio, una vez le oí como gritaba a Bryanna, la decía algo así como que lo había estropeado todo, que no tenía que haberse metido donde no le llaman. Ese señor siempre me miraba mal... hay algo en él que no me termina de convencer.
-Muchas gracias, señorita, cualquier cosa que quiera usted contarme sabe donde llamarme.
El jefe de policía salió de la casa de Kassandra y se metió en el coche. Cuando fue a arrancar el coche alguien le llamó por el móvil. Faulkner lo cogió y se oyó un largo silencio hasta que al fin alguien susurró:
-Quien se mete donde no le llaman sabe lo que le espera...
Al inspector no le dio tiempo a decir nada, pues antes de nada la persona que le llamó colgó. Había usado un distorsionador de voz para que no le reconociera. Faulkner sabía que quien le llamó era el asesino, pero le sorprendió que le llamara a él. Seguidamente, el jefe de policía se dirigió a la comisaría donde consultó donde podría encontrar a James Rodson. Cuando Faulkner llegó al apartamento de Rodson, una mujer le indicó que no se encontraba en casa, que estaba en el trabajo.
-¿En qué trabaja el Sr. Rodson?- preguntó.
-Trabaja de camarero en el bar de la plaza mayor, al lado del banco.
-¿Y usted es?
-Me llamo Amelia.
-¿Qué es lo que le une al Sr. Rodson?
-Esto -la señora enseñó la mano al inspector señalándole el anillo- soy su mujer, ¿qué es lo que ha hecho ahora ese pedazo de alcornoque? -preguntó con tono enfadado.
-Que se sepa nada, estamos investigando la muerte de Bryanna Copeland ¿la conoce?
-Por supuesto que la conozco, esa señora me quería quitar a mi marido, se creía que por tener dinero podía poseer todo lo que quisiera. ¡Menuda quita maridos estaba hecha!
-¿Donde estaba a las 10 en punto de la pasada noche?
-En mi casa con mis hijos, ellos mismos te lo pueden decir.
-No hace falta señora, ¿y su marido?
-Imagino que en el trabajo.
-Muy bien, señora, buenos días.
Faulkner fue en su coche al bar donde trabajaba Rodson. Cuando entró, preguntó por él y le comunicaron que ya no trabajaba en ese sitio, tras una pelea con uno de los clientes hacía dos semanas. Preguntó en donde le podían encontrar y le dijeron que le habían visto "trabajar" jugando en un casino todos los días, a dos calles de allí. El inspector dio las gracias y se fue directo al casino. Allí preguntó si le conocían y uno de los trabajadores del casino le llevó hasta él. Rodson tenía los brazos tatuados con serpientes y el pelo largo. Llevaba un chaleco baquero y los pantalones rotos. Faulkner le enseñó la placa.
-Estamos investigando la muerte de la Sra. Copeland, ¿la conocía?
-¿Cómo muerte? ¿cuando? No lo sabía... claro que la conocía.
-Murió anoche a las 10.
-¿Cómo que a las 10? Si yo la vi a las 11 y media de la noche
-¿Está seguro de que era ella?
-Si claro, la vi por la calle, llevaba una paquete en la mano. La noté muy nerviosa, me dijo que tenía prisa y se fue corriendo.
-Qué extraño... el cuerpo fue encontrado a las 11, en el puerto. ¿Dónde la vio?
-Iba en dirección contraria al puerto.
-¿Recuerda qué llevaba puesto?
-Llevaba un traje rosa, con falda y chaqueta y un bolso negro.
-Por ahora no hay mas preguntas, gracias.
Faulkner pensó que al hablar con Rodson podría sacar alguna conclusión, pero salió del casino mas confundido. Cuando llegó a la comisaría, empezó a pensar: La víctima llevaba un pantalón negro y una camiseta amarilla. Es posible que estemos en un caso de gemelas, pero el Sr. Copeland no mencionó nada de que la víctima tuviera una hermana gemela...

jueves, 19 de junio de 2008

Tiempos mejores

Al fin vienen tiempos mejores y se han pasado los momentos de estrés y sofocones ¡menos mal! Ya tendré mas tiempo para postear y dentro de poco os pondré la segunda parte del post anterior. De momento, y aprovechando este tiempo que tengo, os pongo la canción nueva a la que me he enganchado. Muchos besos y abrazos a todos.

jueves, 22 de mayo de 2008

Misteriosa muerte (1ª parte)

Afuera, la lluvia acompañaba a los rayos que iluminaban la sala oscura y en dos segundos la inundaban del gran estruendo que provocaban. La casa en el que él se encontraba era una gran mansión de tres pisos que se unían por una escalera de caracol, arropada por la típica alfombra de terciopelo roja que se extendía por todos los enormes pasillos de la mansión. Las paredes contenían grandes e innumerables cuadros de distintos retratos adornados por preciosos marcos de oro, cada uno de una forma distinta. Sería cansado contar el número de habitaciones que había, pero todas las habitaciones eran parecidas en las que él se encontraba. Él, Ephran Copeland Evans. Se encontraba sentado en su silla marrón, con acabados dorados, frente a la ventana mas grande de la mansión observando aquella noche fría y escalofriosa en la que perdió a la única persona que le quedaba, su hermana. Estaba el solo, en la casa, sin nadie más. Ephran se levantó de la silla y se dirigió al escritorio. Encima, había unos cuantos papeles amontonados, dos libros, tres bolígrafos encima de los papeles, un teléfono, un vaso de agua y un marco con una foto de una mujer. Ephran cogió el marco y lo miró detenidamente pronunciando estas palabras: "Hermana, ¡qué injusta es la vida! pues no sé el motivo de tu ida". El hombre, dejó el marco sobre el escritorio y se fue a la cama, para intentar dormir algo, aunque la noche y el acontecimiento no le dejaran.
El día siguiente amaneció con la misma lluvia intensa, aunque sin tormenta. Ephran, como era de esperar, no pudo dormir casi nada en la noche, aunque pudo reconciliar el sueño cuando la tormenta dejó de tronar. Llevaba una hora durmiendo cuando sonó el teléfono. Se despertó cansado y desorientado, bostezó, se estiró y miró la hora. Eran las 9 y media de la mañana. Se levantó de la cama y cogió el teléfono. Ephran dijo intentando disimular un bostezo:
-¿Sí, dígame?
-Hola, buenos días Sr. Copeland. Soy el inspector de la policía Faulkner. Le llamábamos para hacerle unas preguntas sobre la muerte de su hermana, la señora Bryanna Copeland. ¿Estará esta tarde usted en casa?
-Sí, claro- contestó Ephran.
-De acuerdo, entonces vamos para allá. Hasta ahora Sr. Copeland
-Hasta ahora, inspector Faulkner.
Ephran se vistió y bajó a desayunar. En la cocina se encontraba Estelle, la criada.
-Oh! señor, pensé en llevarle el desayuno a su habitación- dijo Estelle.
-No importa, va a venir ahora el inspector Faulkner.
-Ah... por la mue...
-Sí, por eso. Le agradecería que me sirviera el desayuno.
-Ahora mismo, señor.
Ephran terminó de desayunar y a los pocos minutos sonó el timbre. Estelle dejó entrar al inspector Faulkner y le llevó a una de las salas de estar de la casa, donde se encontraba Ephran. Allí el inspector de policía le hizo varias preguntas:
-Señor Copeland, ¿qué relación mantenían su hermana y usted?
-Nuestra relación era buena, vivíamos juntos y nos teníamos el uno para el otro. Sólo quedábamos ella y yo de la familia.
-¿Podría decirnos donde se encontraba usted a las diez en punto la pasada noche, hora de la muerte?
-Estaba aquí, en mi despacho. Tenía que revisar varios informes y pensé en quedarme hasta tarde revisándolos. ¿Insinúa usted algo Sr. Faulkner?
-Es sólo una pregunta que debo hacer a todos, es mi trabajo. Dígame Sr. Ephran ¿conoce usted a alguien que sea capaz de matar a su hermana?
-No, la verdad es que ella era muy liberal, mucha de la gente con quien salía no les conocía. Nunca pensé que podría estar en peligro...
-¿Observó una actitud extraña en los últimos días?
-Hombre... si... últimamente casi no paraba en casa, no la veía y cuando la veía casi ni me hablaba. Estaba muy seria y muy ocupada con sus cosas.
-¿Cuando fue la última vez que vio usted a su hermana?
-Fue ayer por la mañana. Me dijo que se iba a ir a dormir donde una amiga y se llevó una bolsa, supongo que con ropa dentro, aunque no puedo asegurarlo. Dijo que no la llamara al móvil, que no tenía batería.
-¿Le dijo qué amiga?
-No, señor, no me lo dijo.
-Bien, por ahora no tengo mas preguntas para usted, aunque necesitaré estar en contacto con usted en todo momento. Ahora me gustaría hablar con su criada ¿le parece?
-En efecto, no hay ningún problema. ¡Estelle! -llamó Ephran a su criada.
-Si señor, ¿desea algo?
-Este es el inspector Faulkner, de la policía, dice que le gustaría preguntarle unas cuantas cosas...
-¿A mi? ¿Por que? ¡Yo no sé nada, se lo aseguro...! ¿Qué tengo yo que ver en esto, si solo soy la pobre criada de esta casa?-dijo Estelle, atacada de los nervios.
-Oh! No se preocupe, señorita -dijo el inspector Faulkner- nadie ha dicho que usted estuviera involucrada en el asunto, simplemente son unas preguntas que debo hacer a todos.
-Esta bien... dígame, señor.
-¿Cuánto tiempo lleva usted sirviendo en esta casa?
-13 años, señor.
-De acuerdo. Dígame, ¿mantenía buena relación con la señora Copeland?
-Oh! Sí, por supuesto, era una buena señora... me trataba muy bien. Aún estoy conmocionada por lo sucedido...
-¿Cuando fue la última vez que la vio?
-Ayer por la mañana, se fue... a dormir a casa de una amiga, la señorita Kassandra. Me dijo que le preparara la ropa y se la guardara en una bolsa.
-¿Y no supo mas de ella?
-Sí... me llamó para que le llevara a la casa de la señora Kassandra una... una caja que se dejó encima de la cama.
-¿Desde donde llamó?
-Desde su móvil, supongo.
-Salió y se lo llevó, ¿no es así?
-Si señor.
-¿Observó algo raro en la casa?
-No... Me abrió la criada de la casa y cuando entré en la habitación en que estaban cortaron su conversación.
-Esta bien, señorita. Nada más, muchas gracias por responder a mis preguntas.
Sr. Faulkner se despidió de Ephran y de Estelle y salió de la casa. Estaba confuso y se hizo una pregunta: "¿dónde estará el móvil de la víctima?"

miércoles, 14 de mayo de 2008

Aprovechar la vida

Miro a mi alrededor y ¿qué veo? Veo a gente con sus problemas, sus preocupaciones, sus alegrías, sus sorpresas... Veo nacimientos y llantos de emoción y muertes y llantos de tristeza, veo bienvenidas y despedidas, gente trabajando y gente en paro, problemas de pareja y tristeza por no tener pareja, amores y odios, discusiones y reconciliaciones, problemas por ser demasiado joven y por ser demasiado mayor... Todos tenemos algo en nuestra vida que día a día suceden o cambian y que llenan todos nuestros pensamientos. Son cosas por las que hacemos todo lo que hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Pueden aparecer solas, sin que nosotros queramos, o puede que nosotros las busquemos, pero casi siempre están ahí, formando nuestra vida. A veces nuestra vida pasa por un momento plano y aburrido y, por consecuencia, depresivo. Todo se vuelve monótono, no hay nada en que pensar durante el día y pensamos que nuestra vida es aburrida y sin ninguna emoción. Entonces, lo único que se nos ocurre hacer es dejar que pase el tiempo y esperar a que pase algo que nos saque de la monotonía. Pero, ¿por qué esperar si nosotros mismos podemos sacar partido a nuestra vida? Ya que todo lo que hacemos tiene un fin, ¿por qué no buscar un camino, para llegar a una meta en concreto? ¿algo que siempre hemos querido hacer y que nunca hemos hecho? Porque, cuando nos proponemos hacer algo y al final lo conseguimos, vemos que estamos vivos y que podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos. Si seguimos el camino adecuado y damos los pasos necesarios, ¿por qué no llegar a la meta? Aunque, a veces, tan solo intentarlo ya te hace sentir bien.

Cada persona, da igual como sea y los años que tenga, necesita aprovechar su vida, porque, una vez que no la tengamos, ya no hay vuelta atrás. No es como el trabajo, que si te echan puedes conseguir un nuevo trabajo, no, solo pasa una vez y si lo desaprovechamos, al final, nos podemos arrepentir.

miércoles, 16 de abril de 2008

Apologize

Siento tardar tanto en escribir, pero esque estoy muy atareada y no tengo tiempo para nada, y cuando tengo tiempo no tengo ganas. Espero tener mas tiempo en adelante, porque se me van acumulando las ideas que tengo de publicar... aunque cuando me ponga a hacerlo se me olviden todas, seguro. Ahora tengo poco tiempo de escribir, aunque os pongo el video de esta canción que me encanta. Besos, abrazos y pasadlo bien.